Aunque la movilidad del enfermo de Azheimer, en estas fases, es casi nula éste necesita un aporte energético para mantener las funciones vitales del aparato circulatorio, respiratorio, renal, el tono muscular, temperatura corporal, etc. Podemos afirmar que un enfermo con
Debemos tener en cuenta que:
1º- Apenas se mueve.
2º- Su aparato digestivo puede tener su función enlentecida con una disminución de la absorción y metabolización de los alimentos con un aporte alimenticio inferior al de las personas sanas.
3º- Tritura los alimentos en su boca con dificultad y la función salivadora está alterada. Estas circunstancias nos obligan a modificar
la presensación del alimento que serán triturados, papillas, zumos…. Después de cada comida, y al menos tres veces al día, el cuidador debe limpiar la boca del enfermo.
4º- En la deglución los problemas son más graves pues no
sincronizan los movimientos y se atragantan: “se le ha ido por mal sitio” y
además aparecen las disfagias, odinofagias e incluso infecciones respiratorias. A veces el enfermo se niega a comer, o tiene una actitud de pánico ante los alimentos.
Conviene que:
<!--[if !supportLists]-->- Despertar y motivar al enfermo
encamado para preparar su ingesta alimenticia
<!--[if !supportLists]-->- Sentar al enfermo en la cama o
sillón para comer.
<!--[if !supportLists]-->- Darle la comida con cuchara o con
biberón, despacio y con mucha calma.
<!--[if !supportLists]-->- El agua puede suministrársele con
espesante, el cual le facilitará su ingesta.
<!--[if !supportLists]-->- Esperar un rato, finalizada la
ingesta de alimentos, antes de acostarle
de nuevo para que le repose la
comida. El cuidador puede, mientras tanto hacerle el lavado de boca, lavado de
manos, darle cariño…
También en el estómago, el intestino, y víscera anejas la
capacidad de respuesta es menor que en un organismo sano. La comida “les aprovecha menos” disminuye la absorción alimenticia.
